Cinematófilos

viernes, 22 de mayo de 2009

Fue dicho

El cine político es el de Lumière y el de Griffith, el de Chaplin y el de Grierson, el de Eisenstein y el de Jerry Lewis, el de Glauber Rocha y el de Jacopetti. Todo género cinematográfico, sea el que corresponde a la comedia rosa o el que se enrola en el drama épico, el policial o el documental, están concebidos y determinados por una concepción ideológica siempre definible, y cuya proyección política escala las más de las veces a la propia conciencia del autor.
Fernando Pino Solanas y Octavio Getino en el artículo El cine como hecho político, recopilado en el libro Cine, cultura y descolonización (Siglo veintiuno editores, 1973). ■

martes, 19 de mayo de 2009

Lejos de casa

Buenos Aires según Wang Kar-Wai en 'Happy Together'
Hay muchas realizaciones que reflejan el detrás de escena de una película, que muestran cómo se construyó una obra. La mayoría son breves documentales con pretensiones publicitarias que suelen acompañar como extras en las ediciones en DVD. Pero hay otros, los menos, que son obras en sí mismas, que trascienden el formato del behind the escene. Probablemente el más famoso sea Hearts of Darkness: A Filmmaker's Apocalypse (1991), de Fax Bahr y George Hickenlooper, gran película que reconstruye las tribulaciones de Francis Ford Coppola durante la caótica realización de Apocalypse Now (1979) en la Filipinas de Ferdinand Marcos.

Buenos Aires Zero Degree: The Making of Happy Together (1999), de Kwan Pung-Leung, pertenece a este último grupo. Como su título lo indica, se mete con la filmación en Buenos Aires de Happy Together (1997). Más allá de las evidentes diferencias, la comparación no es disparatada: como Coppola, el chino Wong Kar-Wai padeció todo tipo de problemas y adversidades durante un rodaje realizado lejos de casa.

Diego Curubeto le dedicó un capítulo al asunto en su libro Babilonia gaucha ataca de nuevo. La filmación, realizada en el más absoluto hermetismo, comenzó con el título de Buenos Aires Affair, lo que hacía pensar en una adaptación de la novela de Manuel Puig. Pero el realizador nunca mostró interés en comprar los derechos de la obra y cuando recibió una intimación de Argentores lo cambió por Buenos Aires Tango.

A poco de comenzar un primer equipo de productores argentinos fue despedido porque Jackie Pang, una productora, detectó sobreprecios y arreglos sospechosos. WKW hizo venir desde Hong Kong a actores que no trabajaron. Leslie Cheung y Tony Leung, superestrellas chinas, fueron custodiados con desmesuradas medidas se seguridad para un país donde nadie los conocía. Incluso, como plantea en el libro el director de producción Eliseo "Coco" Zanusso, hubo sospechas de que el film se realizó para lavar dinero proveniente de actividades no del todo legales, aunque nunca hubo datos certeros al respecto.

Otra constante fueron los repentinos cambios de planes. Por ejemplo, Wong Kar-Wai realizó una filmación en unas salinas jujeñas que finalmente no se incluyó en la película. "Cambia las escenas todo el tiempo, de un día para el otro, y por eso tener continuidad era algo difícil, casi imposible, porque había muchas secuencias que se rodaban sin que nadie tuviera la menor idea de que ubicación tendrían en el montaje final", cuenta la continuista Ali Chen, que vivió varios años en Argentina. Los niveles de improvisación del director no dejaban de sorprender al equipo técnico, como recuerda el encargado de los decorados y las locaciones, Ignacio Barbé. El guión cambiaba imprevistamente de un día para el otro y escaseaban las precisiones.

De manera poco convencional, Buenos Aires Zero Degree refleja todos estos problemas. Y además incluye -uno de sus méritos- gran parte del material que quedó afuera en la sala de montaje. Reconstruye las varias historias y subtramas que Wong Kar-Wai filmó pero no incluyó en la película, que en mayo de 1997 se presentó en el Festival de Cannes y consiguió el premio a la mejor dirección.

Hasta aquí el behind the escene. ¿Pero qué hay del film, que mezcla a Frank Zappa con Astor Piazzolla y Caetano Veloso y logra bellas e infrecuentes imágenes de una desconocida Buenos Aires? Lo pueden averiguar ustedes mismos: Happy Together se exhibe este jueves a las a las 17 y a las 22 en la sala Lugones del San Martín [*]. Vale la pena verla, además, porque no está editada en DVD por estas latitudes y se proyectará en una copia de 35 mm. ■

[*] Dentro del ciclo Vidas al límite se proyectan muchas otras películas interesantes. En Morir en Venecia Carolina ofrece unas cuantas recomendaciones.

viernes, 15 de mayo de 2009

El lado oscuro de las marionetas

El promiscuo Harry en 'El mundo de los Feebles'
Desde principios de los sesenta los Muppets (y más tarde Plaza Sésamo) se encargaron de instalar la idea de que las películas o shows de televisión con muñecos están destinados a un público infantil. La creación de Jim Henson presentaba un mundo donde ranas, cerdos, osos, ratas y toda clase de animales antropomorfizados eran esencialmente buenos, nobles, solidarios, a lo sumo algo extravagantes. Si alguien sigue creyendo en aquello es porque no vio El mundo de los Feebles (1989), traducción poco ingeniosa del original Meet the Feebles.

Afiche de 'El mundo de los Feebles'
EL MUNDO DE LOS FEEBLES (1989)
Título original: Meet the Feebles. País: Nueva Zelanda. Duración: 94 minutos. Dirección: Peter Jackson. Producción: Jim Booth y Peter Jackson. Guión: Peter Jackson, Danny Mulheron, Stephen Sinclair y Fran Walsh. Fotografía: Murray Milne. Montaje: Jamie Selkirk. Música original: Peter Dasent, Jay Snowfield y Michelle Scullion. Voces: Donna Akersten (Samantha), Stuart Devenie (Sebastian), Mark Hadlow (Heidi/Robert/Barry), Brian Sergent (Wynyard/Trevor), Peter Vere-Jones (Bletch), Mark Wright (Sid).
Antes de convertirse en una estrella gracias a los excesos de la oscarizada trilogía de El señor de los anillos, Peter Jackson subvirtió aquella noción en su mucho más interesante segunda película. Sus marionetas son animales humanizados hasta en sus vicios; fuman, se drogan, tienen sexo, trafican cocaína, matan. Y también, claro, se enamoran.

El neocelandés toma el musical -en su variante de backstage- como elemento aglutinador para narrar las horas previas al estreno de The Fabulous Feeble Variety Hour, un espectáculo televisivo protagonizado por la hipopótamo Heidi. Y hecha mano a todos los tópicos del género: la estrella venida a menos, el director con veleidades de genio y realidades de dictador, el actor mujeriego, el novato ingenuo que se enamora de la chica, el productor inescrupuloso y sus secuaces.

Amparado en la libertad que otorgan las marionetas, amaga con meterse en temas que el cine no tocaba en aquellos días (el sida) y juega con varios géneros sin establecerse en ninguno. Introduce elementos de las películas de gángsters, del melodrama, del terror, un flashback bélico que se ríe de las películas de Vietnam y hasta algo de porno. Todo atravesado por un tono de comedia negra. Un enorme pastiche que no ahorra palazos contra el show business y la prensa.

El problema de El mundo de los Feebles es, en gran medida, el mismo que el de parte -acaso toda- la obra de Tarantino: acumula citas y referencias de manera más o menos reconocible pero sin establecer jerarquías. Para Jackson es lo mismo citar a El acorazado Potemkin que a El regreso del Jedi, mezclar un melodrama de Tod Browning con un musical de Richard Attenborough que remitir a un video ochentoso de Paul McCartney o a El francotirador. Por supuesto, esto no es Una película de miedo o berretadas similares. Jackson, cinéfago voraz, sabe de cine y conoce sus códigos. Pero rara vez las referencias van más allá del recurso estético, de la acumulación fetichista. Sin ellas la película sería mucho menos interesante; con ellas no pasa del entretenimiento algo osado e ingenioso. ■

martes, 12 de mayo de 2009

Aclaración (y pedido de disculpas) sobre la avant première de La sangre brota

Ubicación del complejo Artecinema
Primero lo primero: pido disculpas de antemano. Es que la avant première de La sangre brota, lo nuevo de Pablo Fendrik, cambió de día y lugar.

No será esta noche en el Village Recoleta, como me había informado en un principio agencia de márketing que maneja la prensa de la película, sino mañana, miércoles 13 de mayo, a las 21 en el complejo Artecinema, que queda en Salta 1620, entre la avenida Garay y el pasaje Ciudadela, a metros de la estación Constitución. En el mapa de arriba (click para agrandar) tienen la ubicación precisa de las salas.

Como ya se habían agotado las entradas para la función de hoy, quienes ya las habían reservado mantienen la prioridad. Pero algunos no pueden ir a la nueva función así que hay al menos tres pares de entradas disponibles. El sistema es el mismo: tenés que enviar un mail a andfevrier [arroba] gmail.com con tu nombre y apellido y el de un acompañante y, además, dejar un comentario en este post (donde alcanza con poner sólo el nombre y algo del tipo "yo quiero ir", "ya mandé el mail" o similares). Los primeros, en orden de llegada, se quedan con las entradas gratuitas.

Pido disculpas nuevamente, pero el cambio fue imprevisto y escapó a mis posibilidades. ■

domingo, 10 de mayo de 2009

Cinematófilos te invita a la avant première de La sangre brota


Ya se comentó en este blog El asaltante, la muy interesante ópera prima de Pablo Fendrik. Este jueves se estrena comercialmente su segunda película, La sangre brota, protagonizada por Arturo Goetz y Nahuel Pérez Biscayart. Cinematófilos te invita a la avant première, que será este martes, 12 de mayo, a las 21.15 en el Village Recoleta, que queda en la esquina de Vicente López y Junín.

¿Cómo conseguir tu entrada? Sencillo. Tenés que enviar un mail a andfevrier [arroba] gmail.com con tu nombre y apellido y el de un acompañante y, además, dejar un comentario en este post (donde alcanza con poner sólo el nombre y algo del tipo "yo quiero ir", "ya mandé el mail" o similares). Los diez primeros en mandar el correo electrónico y dejar el comentario se llevan dos entradas gratis cada uno, que podrán retirar en el Village unos minutos antes de la proyección. Tienen tiempo para participar hasta el martes a las 11. ■